


Sí,estoy estrenando un nuevo móvil.Aunque hasta pasado mañana sigo preso de Movistar,y por lo tanto de su tarjeta.Pero hoy lo que importa es que estoy absorto cual descerebrado "jugando" con las virguerías del dichoso aparatito.La pantalla táctil es un jugo-¡¡NE-NA-ZA!!-,¡vive Dios!.La ilu por las nubes,claro que el amor loco por estas cosas poco dura,después se convierte en un objeto tan vulgar y corriente como unos calzoncillos.Ahora toca recrearse y relamerse.Hay tropecientos móviles mejores que el mío,pero yo no puedo seguir la moda a lo "más de lo más",digamos que yo voy un par de millas más atrás...y me llega y me sobra.
Y por supuesto,lo primero que se hace nada más estrenar telefonito es jurarle amor y lealtad eternos....no podemos ser más cínicos y sin embargo seguimos con el mismo ritual,es demasiado poderoso como para renegar de él.
Mientras en cualquier lugar del mundo,hay gentes muriéndose de hambre,yo aquí con mi móvil.Probablemente sea injusto,claro que uno no elige en que lugar del planeta y en que condiciones va a desarrollar su vida.Asi que a mi este tipo de argumentos como que los veo ya demasiado trillados.No,no me siento culpable.Yo a lo mío,con la novedad..que dejará de serlo en pocos días y después bien podría recordar este post con un contundente "qué gilipollas"-for me-por bandera.
John C.













































