
Gracias a esta valla publicitaria,al lado de mi casa y vista hoy por casualidad como quien no quiere la cosa,por fin sabemos el precio justo de jiñar como un rey,como un ministro,como un marqués,como el mismísimo Papa.Por 34 miserables euros nos podemos equiparar al tipo más poderoso de la Tierra o al más humilde.Y es que al final la mierda sigue siendo la misma provenga de quien provenga.Y a la hora de jiñar,y de apretar el culo en la taza,no hay distinciones sociales que valgan.
Desde hoy cagaré mucho mejor sabiendo algo que nunca imaginé hasta ahora:el "valor monetario" del recipiente contenedor y vehículo trasmisor de mi p...mierda.Ahí,con dos cojones.
John C.