miércoles, 27 de enero de 2010

Invasión de parvulitos

Ya es lo que me faltaba por ver:el taller de joyería invadido por una legión de parvulitos.Parecían cientos y cientos,apenas sobresalían un par de palmos del suelo y tuvieron el detalle de hacernos una visita,siempre vigilados por una legión de profes que berreaban como carreteros.
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Si señor,¡que idea más brillante!.Enseñarles a niños y niñas de 4-5 años una fábrica de joyería.IRONIC ON.Si hubiera sido una fábrica de galletas,o una de chocolate-aún sin Willy Wonka-,aún tendría un pase.Pero,¿qué coño les explicas y/o enseñas en una fábrica de joyería,con puretas que van desde casi los 40 hasta pasados los 60?.Eso debió ser el colmo de la diversión para la chavalería,que estaban a lo suyo,obviamente:les sacan de excursión,¡¡yupi!!,y del resto,ni puta idea.

Personalmente,y ante la imposibilidad por falta de curro,de mostrar mis habilidades "orfebreras",hice todo lo posible por escaquearme.Me refugié en el WC más de una vez,y de dos,y de tres mientras la marabunta infantil okupaba,pacíficamente eso sí, todo el taller.Daba miedito ver a tanto canijo junto.Eso y la vergüenza ajena que sentí porque aquello más que una fábrica parecía un circo.



Y ante mí,el futuro en versión diminuta.Los que un día gorbenarán o malgobernarán este país,los que pagarán mi pensión-Ay,que me LOL-,etc,etc...y yo rogando porque me tragará la tierra o apareciera por allí el hombre del saco con mucha mala hostia y se diera un festín.

Las visitas al taller siempre tienen "algo".A ver si la próxima vez caemos más bajo y nos traen a presidiarios o algo así.Pasen y vean,oiga.Y tal.Blao,blao.

John C.
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