Y no el de Haendel del otro día,esta vez un himno religioso archiconocido:Gloria,Gloria Aleluya.Y aunque mi sentido religioso de creyente no excesivamente practicante está aletargado,echándose una plácida siesta,hay que reconocer que este tema toca la fibra sensible.
-Una de tantas versiones que pululan por ahí bajo el título de "El himno de la batalla".-
¿Qué porqué esto aquí?.¡Y yo que sé!.La música religiosa tiene un poso transcendental que obliga,cuando menos,a escucharla.Hace años que no voy a misa con asiduidad,y yo en mis tiempos muy mozos,hasta fui monaguillo-¡ES CIERTO!.Con el tiempo he descubierto que lo mejor de las misas son los coros y los cánticos,en aquellas parroquias que dispongan de voluntarios para tal menester.Las homilías habituales del párroco de turno son,a mi entender,ñoñas y frías.Más música es lo que necesitan las misas.Calan más que los rollos de turno,crean buen ambiente y encima son ideales para mirar dentro de uno mismo.
Lo dicho que el temita este me pone.Dicho con todo respeto.Sigo creyendo a mi manera,eso no varía.Y sigo sin ir a misa.Yo lo transcendente y lo espiritual lo tomo como yo considero oportuno.Y esta canción hace más que cualquier sermón dominical.Al menos para mí.
John C.